Origen: un derivado latino que significa "Don de la Tierra."
Fundadora de Colombia
Mi camino con doTERRA comenzó cuando mi hija tenía apenas seis meses. Una amiga me regaló mis primeros productos y, casi al mismo tiempo, la pediatra holística de mi hija en Los Ángeles me recomendó doTERRA para fortalecer su sistema inmunológico. Estábamos en plena pandemia y viajábamos seguido entre Estados Unidos y Colombia.
Al principio, usé los productos por la recomendación de nuestra pediatra, pero todo cambió cuando mi hija tenía alrededor de dos años. Durante una semana tuvo un virus fuerte con varios días de fiebre, y esa experiencia fue un antes y un después. Lo que estaba aprendiendo y viviendo no podía quedarse solo en nuestra familia. Sentí una necesidad enorme de compartirlo con otras madres y con todos los que buscan alternativas para cuidar su bienestar de forma más natural.
Hoy, mi hija acaba de cumplir seis años. A lo largo de estos años, los aceites esenciales han sido mi único apoyo en todos sus procesos de salud. Más allá de los productos, encontré una filosofía de vida que resonó mucho conmigo.
doTERRA me ayudó a reconectarme con algo que siempre había estado en mi corazón: la naturaleza.
Hoy comparto doTERRA porque creo en el poder de la naturaleza para acompañar los procesos de bienestar de las personas. Mi propósito es inspirar a otros a redescubrir esa conexión, como yo la redescubrí.
Porque cuando encontramos herramientas que transforman nuestra vida y la de nuestra familia, nace el deseo natural de compartirlas con el mundo.